Y esa sensación de haber corrido cinco cuadras (me tiembla todo, pero en paz).
Y todos los poros del cuerpo florecidos.
Y morder uñas sin pensar.
Y aromas sublimes.
Y palabras justas (de las recibidas, sin duda), que golpean.
Y pliegues etéreos.
Y esa adrenalina, gota a gota.
Y hasta a veces hay que intentar cerrar la boca, y dejar de hacer planes.
Y que si pongo la mano acá, que si allá.
Y siete horas como veintitrés segundos.
Y mi (ojalá fuera mía) perfección, que camina.
Y mucha bronca contenida (dejé baba en la almohada).
Y acurrucarse.
Y billones de preguntas sin respuesta.
Y voces entrecortadas.
Y mi cabeza es un clip saturado de cursilerías.
Y la tuya está en otra.
Y basta de insomnio!
Y catorce minutos como eternidad divina.
Y cerrar los ojos.
Y dejarse.
Y fluir.
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